Muchos vivimos un mundo tan exitista que la muerte es tabú. Ponderamos la juventud (enhorabuena) pero… en detrimento de la vejez. Ni vejez ni muerte queremos, sin embargo, caminan a nuestro lado.
Estas fotografías (de Juan Simoni) de una familia inmigrante que despide a su mayor, Luis Geraldi, son un ejemplo de lo singular del archivo Ichoalay. Al verlas dirán vosotros: “Pero que mal gusto publicarlas”. Pues, eso es el tabú. Hoy, la muerte no se inmortaliza con cenotafios y fotografías…más bien se esconde.
La muerte es tránsito, es naturaleza, es ley, es mandato, es tristeza, desolación. También es honra, recuerdo, revivimiento.
¡Qué magnífica esa expresión cultural teñida de sincretismo, tan fuertemente arraigada en Méjico y países vecinos donde hoy, día de los muertos, van las familias a almorzar sobre las tumbas de sus seres queridos!
Bien lo dice Maurice Maeterlinck, que “los muertos despiertan de su sueño profundo cuando son recordados…”.
Por Marcelo Nieto, director del Museo Ichoalay.


Debe estar conectado para enviar un comentario.